Poema, Reflexión

Déjame…

Déjame soñar con las flores,

Déjame quedarme en tus labios,

Déjame llorar sin alma por tu perdida,

Déjame brillar ante la fascinación de los sueños,

Déjame crecer por el ama de tu cuerpo,

Simplemente déjame ir para dejar de sufrir…

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Poema, Reflexión

Si te soñara

Si te soñara no sabrías que soy yo,
Si te soñara mi dolor destruiría mi alma,
Si te soñara las fuerzas del universo me lastimarían,
Si te soñara las estrellas titilarían al compás de tu existencia,
Si te soñara encontraría mi muerte,
Si te soñara lo perdería todo.

¡Como ansió soñar contigo!

BAS

Poema, Reflexión

El silencio

Miradas profundas de hielo templado,
Vibrantes suspiros anhelando lo inalcanzable,
Mascaras ocultas en tu mirada,
Espectros que asombran con tan inmensas siluetas,
Muros transparentes cubiertos de bellas flores.

Solo tú,
Con tu magnifica presencia,
enmarcas la llegada de un nuevo cielo,
Pero tu silencio,
Opaca la sonrisa de mis labios ya destruidos.

BAS

Poema

Sonata de amor VI

No dejes, pues, sin destilar tu savia,
que la mano invernal tu estío borre:
aroma un frasco y antes que se esfume
enriquece un lugar con tu belleza.

No ha de ser una usura prohibida
la que alegra a quien paga de buen grado;
y tú debes dar vida a otro tú mismo,
feliz diez veces, si son diez por uno.

Más que ahora feliz fueras diez veces,
si diez veces, diez hijos te copiaran:
¿qué podría la muerte, si al partir

en tu posteridad siguieras vivo?
No te obstines, que es mucha tu hermosura
para darla a la muerte y los gusanos.

William Shakespeare

Poema

Cuando puedas soñar

Cuando puedas soñar,
Sueña lo perfecto que se compone de lo inhumano,
Sueña las caricias marcadas de la delicadeza de su alma,
Sueña el espíritu que practica un baile incomprensible,
y tendrás en cada instante
esa vibrante voz de firmeza y conocimiento que te construye.

Cuando logre soñar, lograre vivir,
Así mi alma se encuentre en desequilibrio permanente,
Con árida arena seca y doliente.

Bas…

Poema, Sin categoría

Soneto de Amor I

De los hermosos el retoño ansiamos
para que su rosal no muera nunca,
pues cuando el tiempo su esplendor marchite
guardará su memoria su heredero.

Pero tú, que tus propios ojos amas,
para nutrir la luz, tu esencia quemas
y hambre produces en donde hay hartura,
demasiado cruel y hostil contigo.

Tú que eres hoy del mundo fresco adorno,
pregón de la radiante primavera,
sepultas tu poder en el capullo,

dulce egoísta que malgasta ahorrando.
Del mundo ten piedad: que tú y la tumba,
ávidos, lo que es suyo no devoren.

William Shakespeare